Abstracción n° 1
Te aguarda la luz silvestre de estas indelebles hojas
(de totora.
En el alba. En esta piedra de sal de chica y sangre.
Como el color de las soñas en el callejón de los tigres.
Taita Félix. Tiestos de ollas. Nautilos.
Tu eres culpable de tu propia exultación.
De las balas que perforaron tu esponjosa alegría.
En esta guerra de la fiebre/ horas de sol y algarrobos/
Donde los pututos vuelven a la carga/
Donde tu lengua esparcirá la luz medianoche melodiosa.
Porque ya no puedes desertar de tu xoledad insomne.
Salmodiando en el espectro. Infame crepúsculo.
Todo hecho para morirnos/ para borrar los escombros/
Pero tu cuaderno de bitácora registra los campos de tu
(felicidad.
Y estás tirando tamales de choclo verde/la carne cecinada.
Allí en el carro hundido/ mágica visión de yute/
Donde el brujo pintó sus paisajes por veinte potos de claro.
Y tu sabes que no deben recluirte. Ni armar tantas patrañas.
Porque tu pluma sioux no se vende ni se arrastra.
Mejor estamos aqui comiendo jales de doña Santitos.
Comiendo mango verde con bastante sal.
Viendo como se caen las casonas del Casco Urbano.
El cañoneo de la gente under. Rocío Benavides
Un sueño imperturbable/ el embrujo de tus óleos/
En el momento que tu abuela Catalina con sus ojos de caramelo te besa.
Mi conchito lindo. Mi benjamincito. Mi violinista en el tejado.
Y este ´médiko legista que refrenda la tortura.
Pone un sello. Firma. Y te vuelven a meter al calabozo.
Entonces evocas las luces cilíndricas de su korazón flor de loto.
Me gusta tu cuello y sus limitaciones. Y ahora nuestro amor
es el aire que entra por la puerta / los cirios fijados en el suelo.
Una madrugada apta para besarnos / para liberarnos de tantas
cárceles de azufre/
Y este indecible pastor sotana esmaltada
gozosamente le cortó los testes broncíneos a Neptuno.
Allí en el Óvalo Grau sin devolvérselos nunca.
Agujereada crónica de héroes y tumbas.
Sólo hay dos tipos de filósofos y escribas:
los que se fueron al kampo por amor a su pueblo
y los ke se kedaron vendiendo salchipapas
En el corredor de los maquiavelic's represivus.
Por eso tu tenue voz de caracol aprisiona la ciudad.
Y te arde el cáliz como una brasa/ leña de Olmos.
Para darle la mano el jueves santo a Pancho Castro
primer alcalde tallán Monte Sullón Rinconada Pueblo Nuevo
Y este panchi escuchó premonitorias las palabras de Mec Non
Montado a burro en el fuego de esta luz.
Aqui donde Frank Ortega es una interminable pared de adobe/
El poema que escribimos durante años al costado de este invierno/
Historia de arpistas/ de tonderos sanjuanitos marineras.
De peleas decisivas que no te marean
Como la de Godofredo García en la defensa de Tambogrande.
Y de cuántos warmis degollados en los cercos.
Entonces ya nadie te podrá arrebatar el infinito de tu mamapaccha.
Y le seguirás dando a tus hijos chicha en biberón.
Así como en la tierra de tu abuelo el negro Juan.
Normita otra vez sepultada. Tantas veces sepultada.
Esta tal vez sea una historia proscripta y/o prófuga
Como el nombre de algún ser que vindica todas sus culpas.
Que vive con su congestión pulmonar incurablemente.
La batalla /la gloria/ nada de esto merecemos/ nade queda/
Y ya no te veo hace tiempo Carlos Burneo
marxólogo trasnochador sinusitis rinitis dame una pastilla/
como la que le diste al morbisimoníaco
ke paleteó y levantó a numerosas adolescentes/
y nadie dijo nada. Le gustaba el rumor numismático del polvo.
El jolgorio de los Tallanes.
Quizá ahora te dé un chucaque
y ya no podrás comer copús en la fiesta del Cautivo en Chato Grande.
Le pedirás a doña Dora o Doña Lucinda
ke te frote antimemorialmente el ombligo con sal y yerba (buena)
Les pedirás que te prodiguen de roscas de miel en velaciones
Inmarchitable Muchik te volveré a ver el´día del florecimiento
Con mis ojos temblorosos de nostalgia/
Con este amor sobrenatural como la blancura de un petate/
Me volvérás a decir rocker angel de fuego diabóliko poetik
Entonces los perros virngos nos concederán una mirada.
Aqui en esta mesa de la Florita
donde escribiremos nuestras gracias: tu poeta yo poeta.
Anónimos terrícolas.
Así como nuestro viaje a los reynos ocres de la fantasía
En esta país de plumas y vidrios
Como la casita del abuelo en primavera.
Donde hay tantas moscas como en estas quinientas
muertas de mi pueblo.
ültima noticia
(de totora.
En el alba. En esta piedra de sal de chica y sangre.
Como el color de las soñas en el callejón de los tigres.
Taita Félix. Tiestos de ollas. Nautilos.
Tu eres culpable de tu propia exultación.
De las balas que perforaron tu esponjosa alegría.
En esta guerra de la fiebre/ horas de sol y algarrobos/
Donde los pututos vuelven a la carga/
Donde tu lengua esparcirá la luz medianoche melodiosa.
Porque ya no puedes desertar de tu xoledad insomne.
Salmodiando en el espectro. Infame crepúsculo.
Todo hecho para morirnos/ para borrar los escombros/
Pero tu cuaderno de bitácora registra los campos de tu
(felicidad.
Y estás tirando tamales de choclo verde/la carne cecinada.
Allí en el carro hundido/ mágica visión de yute/
Donde el brujo pintó sus paisajes por veinte potos de claro.
Y tu sabes que no deben recluirte. Ni armar tantas patrañas.
Porque tu pluma sioux no se vende ni se arrastra.
Mejor estamos aqui comiendo jales de doña Santitos.
Comiendo mango verde con bastante sal.
Viendo como se caen las casonas del Casco Urbano.
El cañoneo de la gente under. Rocío Benavides
Un sueño imperturbable/ el embrujo de tus óleos/
En el momento que tu abuela Catalina con sus ojos de caramelo te besa.
Mi conchito lindo. Mi benjamincito. Mi violinista en el tejado.
Y este ´médiko legista que refrenda la tortura.
Pone un sello. Firma. Y te vuelven a meter al calabozo.
Entonces evocas las luces cilíndricas de su korazón flor de loto.
Me gusta tu cuello y sus limitaciones. Y ahora nuestro amor
es el aire que entra por la puerta / los cirios fijados en el suelo.
Una madrugada apta para besarnos / para liberarnos de tantas
cárceles de azufre/
Y este indecible pastor sotana esmaltada
gozosamente le cortó los testes broncíneos a Neptuno.
Allí en el Óvalo Grau sin devolvérselos nunca.
Agujereada crónica de héroes y tumbas.
Sólo hay dos tipos de filósofos y escribas:
los que se fueron al kampo por amor a su pueblo
y los ke se kedaron vendiendo salchipapas
En el corredor de los maquiavelic's represivus.
Por eso tu tenue voz de caracol aprisiona la ciudad.
Y te arde el cáliz como una brasa/ leña de Olmos.
Para darle la mano el jueves santo a Pancho Castro
primer alcalde tallán Monte Sullón Rinconada Pueblo Nuevo
Y este panchi escuchó premonitorias las palabras de Mec Non
Montado a burro en el fuego de esta luz.
Aqui donde Frank Ortega es una interminable pared de adobe/
El poema que escribimos durante años al costado de este invierno/
Historia de arpistas/ de tonderos sanjuanitos marineras.
De peleas decisivas que no te marean
Como la de Godofredo García en la defensa de Tambogrande.
Y de cuántos warmis degollados en los cercos.
Entonces ya nadie te podrá arrebatar el infinito de tu mamapaccha.
Y le seguirás dando a tus hijos chicha en biberón.
Así como en la tierra de tu abuelo el negro Juan.
Normita otra vez sepultada. Tantas veces sepultada.
Esta tal vez sea una historia proscripta y/o prófuga
Como el nombre de algún ser que vindica todas sus culpas.
Que vive con su congestión pulmonar incurablemente.
La batalla /la gloria/ nada de esto merecemos/ nade queda/
Y ya no te veo hace tiempo Carlos Burneo
marxólogo trasnochador sinusitis rinitis dame una pastilla/
como la que le diste al morbisimoníaco
ke paleteó y levantó a numerosas adolescentes/
y nadie dijo nada. Le gustaba el rumor numismático del polvo.
El jolgorio de los Tallanes.
Quizá ahora te dé un chucaque
y ya no podrás comer copús en la fiesta del Cautivo en Chato Grande.
Le pedirás a doña Dora o Doña Lucinda
ke te frote antimemorialmente el ombligo con sal y yerba (buena)
Les pedirás que te prodiguen de roscas de miel en velaciones
Inmarchitable Muchik te volveré a ver el´día del florecimiento
Con mis ojos temblorosos de nostalgia/
Con este amor sobrenatural como la blancura de un petate/
Me volvérás a decir rocker angel de fuego diabóliko poetik
Entonces los perros virngos nos concederán una mirada.
Aqui en esta mesa de la Florita
donde escribiremos nuestras gracias: tu poeta yo poeta.
Anónimos terrícolas.
Así como nuestro viaje a los reynos ocres de la fantasía
En esta país de plumas y vidrios
Como la casita del abuelo en primavera.
Donde hay tantas moscas como en estas quinientas
muertas de mi pueblo.
ültima noticia
Este vaso se ha roto para siempre
Escuchando: Huellas en el bajamar - Hombres G /WEA International Produciones
Rock - Pop / Disco: Estamos locos... ¿o qué? / 1987 / Madrid - España








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